¿Te has preguntado alguna vez por qué una planta muere? Cualquier persona, como un campesino o un analfabeta puede pensar, dependiendo de la planta, que quizá haya sido porque le faltó agua, sol, o algún producto artificial para su desarrollo, y en ocasiones eso puede no estar equivocado.
Pero…es posible preguntarse de nuevo ¿Por qué necesitaba agua? ¿Por qué necesitaba sol? ¿Por qué necesitaba fertilizante, vitaminas, minerales especiales? Quizá el conocimiento vulgar o sentido común no es suficiente para nosotros y nuestra mente curiosa, o quizá podamos conformarnos con saber eso, pensando en que realmente nunca sabremos el resto.
Un científico definitivamente no dejaría esa duda tan sencillamente, estudiaría las causas de todo hasta llegar a algo que pueda comprobar, que le conste el hecho de que, debido a algo que él conoce, la planta murió.
Posiblemente después de semanas, o incluso meses de investigación, el científico entenderá que las sales no pudieron pasar de la raíz al tallo a falta de un líquido que las transportase, algo así como un trozo de fruta de un licuado que no puede pasar por la pajilla porque el licuado se ha acabado.
Aún tras la investigación, el científico no estará contento con saber solo eso, pues a pesar de lo que logró encontrar, siguen en pie preguntas como ¿Qué es lo que hace que la planta solo pueda vivir alimentada de esas sales? Realmente la lógica en la naturaleza existe por el hecho de que el hombre está demasiado adecuado al mundo, y ya nada le sorprende.
Un filósofo, una persona curiosa, pero a la vez sabia debido a el ejercicio constante de su mente, podría llegar a decir, sin necesidad de investigación, que a la planta le faltó el alma… es decir, así como los focos necesitan electricidad para prender la luz, los seres vivos, como las plantas, o los humanos, necesitan alguna materia prima para fabricar energía, la planta, las sales, y los humanos, la comida.
Así como es fácil ilustrar el hecho de la muerte de una planta para un filósofo, es fácil para una persona normal llegar a una conclusión, pero hay que entender que cada una de las opiniones nacen de diferentes tipos de preguntas, diferentes reacciones, diferentes ambientes, y obviamente de una clase distinta de conocimiento.
El conocimiento filosófico, el científico y el vulgar, o sentido común, son tres de los muchos conocimientos que existen, pero existen más. Un ejemplo de ello es el conocimiento religioso, que sin necesidad de preguntarse a sí mismo, responde de acuerdo a las creencias en las que basa su vida.
Si al sacerdote de la capilla de un pueblo pequeño se le hace la misma pregunta, probablemente responda “Porque le gustó a Dios y la quería con él” (cosa que generalmente responden al morir un ser humano) “Porque así lo quiso Dios” o quizá “Porque ya había terminado el tiempo de su vida”. ¿Cuándo se acaba realmente la vida?
Una vez más surgen preguntas de la respuesta, sin embargo negar que Dios lo haya decidido se considera una herejía, y si lo hacemos frente al padrecito probablemente terminemos siendo regañados, sermoneados y obligados a cumplir una penitencia por el mismo sacerdote.
Incluso si ponemos a chocar una con otra las respuestas y los enfoques de cada uno, muy probablemente el científico califique como ingenua y obvia la respuesta del campesino o el analfabeta, y falsa y crédula la opinión del sacerdote, debido a que no puede comprobarse, y el sacerdote a su vez, explicaría que el campesino y el científico basan sus teorías en algo que no pueden explicar (y es cierto), una cosa que él llama Dios, y que nadie le puede quitar.
Pero la única respuesta que realmente nadie puede alegar, es la teoría del filósofo, porque el sentido común no puede negar su existencia, el conocimiento científico ha hecho ya estudios sobre el alma que han sido comprobados, y el sacerdote pensará que el alma ha sido otorgada por Dios y por lo tanto también él tenía razón, sin embargo la causa última es completamente indiscutible.
Las preguntas que surgen de una respuesta vienen de causas primeras, segundas y consecuencias de las mismas, sin embargo la filosofía busca las causas últimas consiguiendo así un argumento indiscutible debido al uso del recto pensar.
La filosofía es la madre de las ciencias por el uso de la razón y la inconformidad con los conocimientos, y así como es la madre, es la herramienta por la cual se llega a avances tan increíbles cada vez, sin embargo el hombre, acostumbrado a la vida, deja de asombrarse por lo que el mundo ofrece, y por lo mismo, deja de filosofar y hacerse preguntas.
Se pudiera decir que habituarse al mundo nos roba la capacidad de asombro y la curiosidad, y por lo mismo el ejercicio de ambos nos ayuda a asombrarnos cada vez más de las creaciones que debieron de haber salido de algún lugar, pero… ¿De dónde?











